jueves, octubre 12, 2006

La culpa



En mi post anterior, me referí a la culpa. Al sentirse culpable por disfrutar con la persona que uno quiere, a pesar que esa persona, no sea de la familia. Por dejar de lado (escribo eso en cursiva porque no es tan así) a amigos y hermanos, para disfrutar del amor.

Me he dado cuenta que llevo una gran culpa acumulada, por muchas cosas que han acontecido en mi vida. No sé cuanta de ella será válida o no, pero no es un sentimiento demasiado agradable, les diré. Se trata de sentir que si se complace a uno, otra parte se sentirá mal. Y viceversa. Racionalmente, sé que a veces se debe hacer lo que uno quiere, y olvidarse un poco de los demás. Ser algo egoísta, en cierta forma.

Si me coloco el sombrero de psicóloga, puedo decir que el sentimiento del deber ser es algo que se desarrolla en conjunto con el Desarrollo Moral. Claramente estoy, al menos, en la etapa II; es decir, en la Moral Convencional. Aplicada a mi caso, sentir la necesidad de ser una buena hija, persona y de ponerse en el lugar del otro. Ahora, eso está bien...pero cuando es de manera excesiva, surgen los problemas.

Es ahí cuando uno se empieza a preocupar de más. A absorver demasiadas exigencias del medio, y a sentir la obligación de cumplirlas. Afloran las creencias irracionales. El sentir que si uno no cumple, es una mala persona, una malagradecida, la van a dejar de querer, etc. Sé que no es cierto, racionalmente hablando. Pero se siente.

Para no echarme toda la culpa (al menos no en esto), también sé que el medio en que uno se ha criado influye notablemente en el sentimiento de querer cumplir. Familias y educación muy exigente, por ejemplo. En mi caso, todos (o casi todos) mis hermanos han sacado adelante carreras exitosas, por lo que la presión de ser igual o mejor que ellos siempre está latente. Aunque mi familia no me quiera transmitir eso de manera consciente, lo hace inconscientemente.

Pero qué va. Al menos me estoy dando cuenta de todo eso, y está en mis manos cambiarlo.

5 comentarios:

Xime dijo...

La culpa no hace nada más que inmovilizar. No creo en la culpa, sino en las responsabilidades. La culpa es lastimosa y autocomplaciente, al fin y al cabo, porque parte de la base de que uno, en el fondo, es súper bueno. La responsabilidad es un concepto más útil, que habla de hacerse cargo de lo que uno hace, dice y piensa, y no después andar llorando por los rincones porque las cosas se salieron de madre.

Igual se llora por los rincones, pero que sea por otra cosa....

Abrazos sin culpas ni remordimientos de la cronopio.

ENTROPIA dijo...

“ponerse en el lugar del otro”… eso está claro, pero en ocasiones se convierte en un nuevo “deber ser” descontextualizado y sobreexplotado, dejando de ser parte de la lógica de la empatía, y convirtiéndose en una cadena más que nos traumatiza y nos limita… ¿Por qué no pensar en “ponerse en el lugar de uno mismo”? ¿Tratar de ubicarnos en nuestro propio sitial y dejar de ver las cosas a partir de los ojos de los demás?.... ¿Qué hay de malo en una digna cuota de egoísmo?... Porque sin egoísmo no podemos sobrevivir, es poco adaptativo, es poco realista y poco justo con nosotros mismo… En ocasiones las cosas se confunden un poco, y quizás, además de las ideas irracionales, que son un caso patente en tus letras, haya también restos de esas penas de antaño, costumbres afectivas ancladas que te invitan a pensamientos tristes y un poco autodestructivos… o más específicamente… saboteadores… Porque al menos para mí es claro… te estás saboteando un poco tu felicidad… Quizás más que compartir esto en un blog, sería bueno que lo compartieras con quienes tu crees estar dañando, contrastar tus ideas y sentimientos con quienes crees estar dejando de lado… quizás ahí puedas encontrar un poco de paz, que te permita sonreir sin culpa…
Sebastián (Kltro para la plebe), aporto con lo que pudo… y posteó… un abrazo flakiss… se te echa de menos…

Roberto Alvarez dijo...

Bueno al final de su post reflexiona: “me estoy dando cuenta de todo eso, y está en mis manos cambiarlo”...!Que distante está!, de este otro pensamiento: ...“todo va a pasar como tiene que pasar sin que uno posea demasiado poder frente a ello”...
Esa distancia apunta al crecimiento interior, que está sucediendo en usted y que va en relación a tomar el control de su vida, de su felicidad, de su destino a mejor puerto. Liiinda a veces la felicidad requiere algunas cuotas de "egoismo", buscar el justo equilibrio sin anularnos como personas.

Me gustó su post educativo con links complementarios.

Un beso culposo

La amo mucho fijese

Eleanor Rigby dijo...

Ufff! Claramente estas en un proceso de maduración…yo muchas veces por no destruir los sueños de mi familia (padres) me dejé en segundo plano, actuando, hablando y hasta pensando solo para complacerles, nunca fui una chica rebelde y desconsiderada…hasta que un día escápaseme de mi atormentada psiquis la idea de dejar casa, arme un cuento de comienzo feliz y florido pero al cabo de un tiempo nada era igual, yo ya no quería usar el disfraz y de hecho ya no lo necesitaba (no vivía con mis padres), lastimé mucho a una persona y a costa de esto hoy puedo decirte con amplitud de criterio que si bien es cierto lo primero es malo, definitivamente lo segundo lo es peor. Ahora estoy sola, mi independencia lo es todo para mi, hago y deshago pero ¡ya qué! No lastimo a nadie.

Saludos.

Luis Alejandro Bello Langer dijo...

Sentimiento complicado...a veces hay que escoger entre dos amigos y, al optar por uno, no se puede evitar el sentimiento de culpa pese a que las explicaciones sean válidas.

¿Cómo lidio con ello? Me sé limitado en mis capacidades...hago lo que puedo, pero con el corazón. La cuota de egoísmo está pero, sabedor como soy de mi tendencia a subirme a la nube, prefiero dedicarme a los demás (después de todo, existe el momento a futuro para el golpe de gracia). Saludos cordiales